Descubriendo la arboleda monumental del Botánico

Gigantes centenarios con diversidad de formas, tamaños y texturas, con los que podremos evadirnos a tierras remotas sin salir del centro de la ciudad o aprender de naturaleza a través de las múltiples propiedades que encierran ¿Nos acompañas?

¿Cuál es el árbol más alto del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia? ¿Y el que tiene el tronco más grueso? ¿Os habéis planteado de que zonas del mundo proviene cada una de estas especies arbóreas? Manuel Costa, Catedrático de Botánica y exdirector del Botánico de la UV, nos invita a conocer los árboles monumentales de nuestro Jardín, a la vez que nos habla de los orígenes de los jardines botánicos y de cómo se han forjado, con el paso del tiempo, esas grandes colecciones de plantas que los caracterizan.

 

Las plantas medicinales, el punto de partida
Los jardines botánicos tuvieron su origen en las facultades de medicina de las universidades renacentistas. Su finalidad era cultivar las plantas empleadas como medicamentos. De hecho, las cátedras de botánica de la época, eran conocidas como Cátedras de medicamentos simples o “herbes”. 

 

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La Universidad de Valencia fue una de las primeras en desarrollar las enseñanzas de anatomía y simples (plantas), unidas inicialmente en una sola cátedra que basaba sus enseñanzas en la disección de cadáveres y en la práctica de herborizaciones, es decir, recoger plantas silvestres para estudiarlas o coleccionarlas.

 

No fue hasta el año 1560 cuando se produjo la separación de cátedras, de manera que la de anatomía se independizo de la de simples o “herbes”. La reglamentación del estudio de plantas medicinales en la facultad de Medicina comprendía una parte práctica consistente en las salidas al campo y herborización de las plantas a estudiar por los alumnos de medicina, primando la parte práctica, de tal manera que el nombramiento de un catedrático implicaba: “Hixca en lo stiu e primavera (...) per la orta a herboliçar, al barranc de Carraixet, a la Devesa, al barranc de Torrent, a la Marina i a Nra. Sra. De la Murta, una vegada al any i aço repartit en quinze dies”.

 

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A la izquierda, Joan Plaça, primer Catedrático de Hierbas y creador del también primer huerto de simples en la Universidad para enseñar a sus alumnos. A la derecha, Scamomonea valentina, una de las especies botánicas estudiadas por Plaça e incluida por Clusius en su obra Rarriorum aliquot stirpium per Hispanias observatarum Historia. Imágenes: hicido.uv.es/Expo_medicina/Renacimiento/herbes.html

 

Así pues se preveían unas intensas campañas de campo para la recolección de las plantas medicinales a estudiar. La complejidad y lo caro que resultaban estas salidas fue lo que dio origen a la propuesta de creación de un jardín botánico para el estudio de los simples en la Universidad de Valencia.

 

Botánicos, naturalistas por el mundo

Posteriormente las expediciones científicas a las colonias abrieron un mundo nuevo a los científicos europeos, asombrados por la abundancia y magnitud de las plantas en el mundo tropical, asombrándose también por el uso que los indígenas hacían de muchas de aquellas plantas.

 

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Las grandes expediciones científicas ofrecieron a los botánicos una ampliación de sus conocimientos y una incorporación de nuevas plantas que trataron de aclimatar y estudiar en los jardines botánicos existentes. Ello hizo que estos adquiriesen una nueva dimensión al convertirse, muchos de ellos, en jardines de aclimatación. Se enriquecieron los jardines con plantas de todo el mundo aumentando la diversidad y espectacularidad de los mismos al exhibir ejemplares nuevos y muy diversos.

 

El Jardín Botánico de la Universidad de Valencia se vio sometido también a estos cambios y resultado de ello es la magnífica colección de árboles que aún conserva y que tienen su origen cuando el jardín se traslada al emplazamiento actual en el antiguo huerto de Tramoieres, en la calle Quart.

 

La arboleda monumental

Hoy nos produce una gran admiración el contemplar en el Jardín árboles de una envergadura espectacular como el Roble de Virginia (Quercus virginiana. Origen: costa Atlántica del Sur de los EEUU) de 27 m de altura y un perímetro basal de tronco de 6,60 m, o el Plátano de sombra (Platanus orientalis. Origen: Mediterráneo oriental) con 32 m de altura un perímetro basal de tronco de 6,32 m.

 

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Vista panorámica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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Platanus orientalis. Jardín Botánico de la Universidad de Valencia. 

 

Contemplar la arboleda del Jardín Botánico, con árboles de tamaños tan espectaculares, es un disfrute y lo es, no sólo por la impresionante monumentalidad de los elementos que la forma, sino también por la rareza de algunas de sus especies como la Palmita (Nolina longifolia. Origen: México), con un singular porte que se inclina a saludarnos en el pasillo central, el Bambú gigante (Dendrocalamus giganteus. Origen: India, China y Filipinas) de exuberantes cañas que se pierden en el cielo transportándonos a los húmedos bosques de China, o el Árbol de la corteza de jabón (Quillaja saponaria. Origen: Chile), ya utilizado por los indios mapuches para fabricarlo por su alto contenido en saponinas, entre otras propiedades.

 

Diversidad en la estructura de los troncos, de sus cortezas y ramificaciones, diversidad de las formas de sus hojas, espectaculares flores en algunas especies y más humildes en otras, así como frutos también variados: cápsulas, bayas, drupas, etc. 

 

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Dendrocalamus giganteus. Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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Diversidad de flores, frutos y cortezas de la arboleda. Jardín Botánico de la Universidad de Valencia.

 

Otro de los atractivos de la arboleda es que nos puede llevar de viaje por todo el mundo. Si nos fijamos en sus etiquetas nos sorprenderá ver que hay plantas de todos los continentes y eso nos permitirá, con un poco de imaginación, pensar cómo será la vegetación en aquellos remotos territorios.

 

Así prestando un poco de atención a las etiquetas de los árboles veremos que hay unas 16 plantas del este de Asia (Región Chino-Japonesa), 15 de la cuenca del Mediterráneo (Región Mediterránea), 1 del Himalaya (Región Tibetano-Himaláyica), 6 del este y sureste de Norteamérica (Región Atlántico-Americana). De América Central tenemos árboles de las regiones Mexicano-Xerofítica y Madreana (4), de América del Sur, de las regiones Brasileña-Paranaense (3), Pampeana (1) y Mesochileno-Patagónica (1). Africanas encontraremos de la región Capense (1) y de la región Sureste Africana (1), mientras que del sudeste asiático Subreino Indo-Malayo tenemos 3. De Australia y Nueva Zelanda (Reino Neozelandés-Australiano) encontraremos 8 ejemplares.

 

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A la izquierda, la Pata de elefante (Beaucarnea recurvata) originaria de México. A la derecha, el Pino bunya (Araucaria bidwillii) que proviene de las montañas húmedas de Australia.

 

Vemos pues que la arboleda del jardín botánico merece una visita por la belleza y magnitud de sus ejemplares, por la diversidad de sus formas y colores, y por la diversidad geográfica de sus ejemplares, que al contemplarlos pueden trasladarnos a los lugares más remotos de la tierra.

 

Quizás conviene hacer una reflexión final y es que los que plantaron estos árboles hace más de cien años no disfrutaron ni de la monumentalidad de la que hoy disfrutamos nosotros ni de la diversidad geográfica que alberga un pequeño espacio de 5 hectáreas.

 

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Escuela Botánica. Jardín Botánico de la Universidad de Valencia.

 

Una colección de árboles que además debemos contemplar con profunda admiración y respeto, pues muchos de ellos están ya al final de sus vidas, como seres vivos que han cumplido ya su camino de vida, por eso esta previsto sustituirlos a medida que nos vayan dejando, pero estos nuevos ejemplares, como sucedió a nuestros antecesores responsables del jardín no alcanzaremos a verlos con el tamaño y la monumentalidad que tienen los actuales, pero de ellos gozaran las generaciones futuras.

 

Y es por eso que desde el Jardín han querido rendirle homenaje justo ahora, en su pleno apogeo, a través de la monografía “La arboleda monumental”. Una publicación con información detallada sobre su ecología, distribución y usos, entre otros campos, y su localización exacta en el Jardín. La compañera perfecta para pasear bajo las copas de estos impresionantes árboles y con la que siempre podremos recordarlos.

 

 

Manuel Costa

Catedrático de Botánica y exdirector del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia