BLANCA CATALÁN, LA PRIMERA BOTÀNICA EN LA NOMENCLATURA CIENTÍFICA

'Saxifraga blanca', especie descubierta por Blanca Catalán de Ocón 'Saxifraga blanca', especie descubierta por Blanca Catalán de Ocón Imagen de Natural England. Fuente: FlickR

Educada en el seno de una familia aristocrática que pasaba temporadas en la Sierra de Albarracín, Blanca Catalán de Ocón estudió las plantas de manera autodidacta, colaboró con diversos botánicos de la época y se considera la primera botánica española con su nombre en la nomenclatura científica universal.

«Praga, 31 de octubre de 1879

«Muy señor mío:

Acabo de concluir la determinación de las plantas que V. y Dª Blanca han cogido este año y que V. me ha remitido ya en cartas ya en el cajón... Tan pronto como me será posible, pues estoy actualmente muy ocupado siendo desde 1º de Octubre decano de la Facultad de Ciencias de esta Universidad, escribiré algunos apuntes sobre la flora del mediodía de Aragón en castellano... Voy a escribir algunas líneas a Dª Blanca que V. se servirá entregárselas... La carta que le ha escrito Dª Blanca la conservaré como autógrafo de la primera botánica de España.»

Extraído de Catálogo de personalidades destacadas del Valle del Jiloca (Jaime Lorén y Jaime Gómez, 2008).

 

Esta carta, dirigida al naturalista de Albarracín Bernardo Zapater, la firma el reconocido botánico Moritz Willkomm (1821-1895). En su obra Prodomus Florae hispanicae (1861-1880), recoge ejemplares recolectados por Blanca Catalán de Ocón en el valle del Cabriel, algunos de los cuales habían resultado ser nuevas especies. Como en el caso de la Saxifraga blanca, nombrada así en honor a Blanca y convirtiéndola, de esta manera, en la primera botánica española con su nombre en la nomenclatura científica universal. Además, el nombre de Blanca Catalán de Ocón también quedaba escrito para siempre al lado de los principales colaboradores de la obra de Willkomm, quién dedicó parte de su vida al estudio de la flora española cuando ésta apenas había sido investigada.

 

blanca1

Retrato de Blanca Catalán de Ocón publicado en la revista Miscelánea Turolense realizado por Teodoro Gascón. El pie que acompaña la ilustración en la publicación original está cruzado con el de su hermana, Clotilde Catalán de Ocón

 

Nacida en Calatayud (Zaragoza) en 1860, se considera originaria de Monreal del Campo, y tanto ella como su hermana Clotilde, entomóloga y poeta, recibieron una buena educación por parte, sobre todo, de su madre, Loreto de Gayolá, que había sido educada en Suiza. Ella les inculcó el amor por la naturaleza y les enseñó a recolectar especies y preparar herbarios. Posteriormente, Bernardo Zapater, canónigo de Albarracín, ayudaría a Blanca Catalán en el estudio y clasificación de las plantas que recolectaba durante sus estancias en Valdecabriel. Con esmero y pasión, y siguiendo las claves de Gillet y Magne para la identificación, Catalán de Ocón se dedicó a herborizar su amada sierra durante su juventud. Y paró, que sepamos. En 1888, se casaba con el juez Enrique Ruiz del Castillo y dejaba atrás esta etapa dedicada al estudio y conocimiento de las plantas. Tuvo una hija y un hijo y, a la edad de 44 años, murió por una enfermedad pulmonar.

 

Los trabajos de Catalán de Ocón

El primer trabajo que se le conoce fue publicado en el periódico La Provincia en 1880 (reproducido en Miscelánea Turolense en 1894) con el título «Catálogo de las plantas colectadas por la srta. Blanca de Catalán de Ocón en el Valle de Valdecabriel». En este listado se recogen 83 especies con sus nombres científicos. Y aunque algunas aproximaciones han dudado sobre si los méritos científicos correspondían a Catalán de Ocón o a Zapater, es precisamente este canónigo quien deja escrito en el mismo artículo el valor de los trabajos de la naturalista que nos ocupa:

 

sierra

Cascada del molino de San Pedro. Sierra de Albarracín. Blanca Catalán pasaba largas temporadas en esta sierra. Imagen de Antonio Marín Segovia. Fuente: FlickR

 

«La Señorita Blanca Catalán de Ocón hermana de la anterior (Clotilde), dedicada con especial afición a la exploración del mismo Valle de Valdecabriel, bajo el punto de vista botánico, se ha distinguido recientemente recolectando plantas muy notables, que ha presentado al mundo científico, admirablemente preparadas por su propia mano, y destinadas como están a enriquecer nuestra Flora Aragonesa, bien merecen ser consignadas en una lista especial.

El célebre botánico D. Mauricio Willkomm de nombre Europeo ha sabido hacer justicia al mérito y laboriosidad de esta ilustrada cuanto modesta joven, inscribiendo su nombre al lado de los principales colectores de plantas, en su Prodromus de la Flora Española, citándola con la siguiente frase latina que transcribimos y traducimos a nuestra lengua.

Blanca de Catalán de Ocón, puella robilis, quae plantas ad ipsa in Aragonia Australi
prope Valdecabriel recentissimo tempore lectas auctori Willkomm misit.

“Blanca de Catalán de Ocón, joven ilustre, que recientemente ha remitido al autor
Willkomm plantas recogidas por sí misma, en Aragón Austral cerca del Valle de Valdecabriel”.

Y el mismo célebre botánico alemán, con su magnífica obra iconográfica de ilustraciones de la Flora de España e Islas Baleares, que ha principiado a publicar, representa en un fiel y correcto dibujo en su 1ª Lámina, al lado de la Draba Zapateri descubierta por nosotros en los estrechos peñascos de los ríos de Albarracín, la Saxifraga Blanca especie nueva y muy interesante descubierta por dicha Señorita.»

 

Riparia

Carles Pau dedicó a Blanca Catalán el nombre de la especie Linaria blanca . Imagen de Tico. Fuente: FlickR

 

Catalán de Ocón intercambió correspondencia con Willkomm a través de Zapater. El alemán les detallaba la determinación de las plantas que recolectaban y enviaban. También aparece en las Notas Botánicas del valenciano Carles Pau, quién dedicó a Blanca Catalán el nombre de la especie Linaria blanca y describió algunas de las especies que ella le había enviado, como Serratula albarracinensis. Intercambió cartas con Francisco Loscos, que la cita en sus agradecimientos del Tratado de plantas de Aragón. Posteriormente, Carlos Vicioso o los hermanos Fernández Galiano se interesarán por su figura, así como Pius Font Quer. Este último, investigando los trabajos de Catalán de Ocón para elaborar una entrada biográfica, contactará con su hijo por carta y la definirá como “la primera botanófila de nuestro país” (Jaime Lorén y Jaime Gómez, 2008).

 

De Blanca Catalán de Ocón se conservan dos herbarios: Recuerdos de la Sierra de Albarracín. Herbario de botànica de plantas raras de Valdecabriel y Souvenir des Aigues-Bonnes. Herbier de Botanique des plantes rares de la Vallée d’Ossau.

 

La botánica: una ventana abierta a la ciencia para las mujeres en el pasado

Mucho antes que Catalán de Ocón, en todo el mundo existieron mujeres que se dedicaron al estudio de la naturaleza, a la medicina, a la salud, etc., que realizaron grandes contribuciones para el avance de la ciencia. A lo largo de toda la historia de la humanidad. Son "Las mujeres que nos faltan", como destaca la investigadora de la Universitat de València Ana López-Navajas en sus trabajos y conferencias.

 

En tiempos más recientes, cuando las mujeres ya habían sido expulsadas de muchos ámbitos, la botánica se mantuvo como una disciplina apropiada para mujeres adineradas. Muchas aprovecharon esta oportunidad, esta ventana abierta a la ciencia, la cultura y el mundo. Leyeron sobre historia natural, estudiaron las plantas a su alcance, elaboraron herbarios, ilustraron especies, escribieron libros y se embarcaron en expediciones. Eso, tal y como recoge Carolina Martínez en el blog “Mujeres con ciencia”, hasta finales del siglo XVIII y parte del XIX, cuando se popularizó el nuevo sistema de clasificación de plantas de Carl Linneo basado en las características de los órganos sexuales presentes en las flores. Las mujeres fueron apartadas, otra vez.

 

Afortunadamente, sus contribuciones a la botánica y a otras disciplinas comienzan a difundirse y cada vez son más visibles nombres como los de Jane Colden, Jeane Baret (pionera de la botánica que circunnavegó el planeta, vestida de hombre), Anna Atkins (la primera persona en publicar un libro ilustrado exclusivamente con fotografías), Marianne North (ilustradora científica), Katherine Esau (pionera en anatomía vegetal), Elizabeth Blackwell, Eva Mameli o Janaki Ammal, entre muchas otras.

 

FUENTES CONSULTADAS:

Claramunt, R.; Claramunt, T. (2012). Mujeres en ciencia y tecnología. Madrid: UNED.

Jaime Lorén, J.M. (2006): “Personalidades destacadas del siglo XIX”, en Historia de Monreal del Campo, Monreal, p. 155-178.

Jaime Lorén, J.M.; Jaime Gómez, J. (2008): Catálogo de personalidades destacadas del Valle del Jiloca, Calamocha.

Martínez Pulido, C. (2014). Cuando la botànica se decía femenina.

Mireia Capsir

Colaboradora de Cultura y Comunicación del Jardí Botànic UV
Licenciada en Comunicación Audiovisual. Enganchada a la lectura de todo lo que cae en mis manos y a las series. Me encanta escribir y no soporto las chinchetas sueltas. 

FaLang translation system by Faboba