Abril en tu huerto

Este mes, transplantaremos tomates, pimientos, berenjenas y otros cultivos de los que podremos disfrutar en verano. Además, aprenderemos a prevenir las plagas que nos trae la humedad y la subida de temperaturas de la primavera con los consejos de Carmen, la horticultora del Botánico.

El buen tiempo empieza a ser habitual con la llegada de la primavera, así que podemos aprovechar para disfrutar de más horas al aire libre atareados en nuestro huerto. Despertemos del letargo invernal porque ha llegado el momento de plantar nuestras hortalizas de verano, así que ¡manos a la tierra!.

 

A estas alturas, las plántulas de tomates, pimientos y berenjenas de los semilleros que preparamos el mes anterior, ya habrán alcanzado un tamaño adecuado para poder transplantarlas a nuestro huerto. Pero como dice el refrán "A la helada de abril, hambre ha de seguir", así que si todavía pensáis que en vuestra región puede llegar alguna helada inesperada, podéis esperar tranquilamente a final de mes para hacer el transplante.

 

¿Cómo plantamos?

Podemos empezar por los pimientos, dejando entre planta y planta una distancia de 60-70 cm, ya que luego ocuparán bastante espacio. Aunque podemos encontrar muchas variedades de pimientos en función del tamaño, el color o la forma, os detallamos las más utilizadas en Valencia.

 

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Pimiento italiano

 

Por un lado están el pimiento italiano, que se puede consumir tanto verde como rojo, y el pimiento de cuerno, llamado así por su forma alargada y curvada. Ambos son perfectos para freir, además son muy sabrosos y sus plantas son muy productivas. Pero el más famoso de nuestra región es el pimiento de 4 cantos que se utiliza habitualmente para asar, poner en salmuera o añadirlo en nuestras ensaladas. Esta variedad da una planta muy vigorosa y de gran tamaño, definitivamente os la recomendamos. Y también de 3 y 4 cantos podemos encontrar el pimiento amarillo, que se recoge antes de que madure para mantener ese color y sabor característico.

 

En cuanto a las berenjenas, dejaremos un marco de plantación de 80 – 90 cm entre matas. Pueden ser redondas, ovaladas o con forma de pera, y aunque suelen ser púrpuras, el color también puede variar considerablemente dependiendo de la variedad. La listada de Gandía, que da una planta muy vigorosa y productiva, es muy habitual por aquí por su particular sabor, que da mucho juego a la hora de cocinarla. La reconoceremos por su patrón rayado morado y blanco. También podemos utilizar la negra, más oscura pero igual de sabrosa, es cuestión de gustos, así que lo mejor es plantar las plantar las dos para poder comparar y tener diversidad.

 

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Berenjena listada de Gandía


Pero sin duda el elemento estrella de nuestra huerta en el Botánico será el tomate, que necesitará un marco de plantación menor, de entre 30 y 40 cm. Y es que hemos seleccionado hasta cinco variedades locales, para que podáis apreciarlas y conocerlas más a fondo cuando vengáis a visitarnos.

 

Con el tomate centenares, conseguiremos frutos redondos de pequeño tamaño, pero muy dulces y sabrosos. Además la planta también da muchos frutos. Con el tomate de secar, los frutos serán ya de tamaño mediano y aunque no obtendremos tantos como con el anterior, los tomates tendrán un gran poder de conservación. Hasta un año pueden permanecer en perfecto estado si los secamos al sol. Muy apreciados en las últimas tendencias de cocina.

 

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Tomates secos


El masclet, esta variedad de tomate tan conocida por su forma acabada en punta, será otro de los elegidos. Se cultiva habitualmente en la zona del Perelló, su tamaño es mediano-grande, y tiene un sabor muy característico y un olor peculiar muy agradable. El tomate de variedad grande es muy poco cultivado, ya que suelen ser plantas poco productivas. Pero vale la pena si va a ser para consumo propio porque sus matas dan tomates muy sabrosos que pueden alcanzar hasta 1 kg de peso, así que será todo un lujo tenerlos en el Jardín.

 

Y el último de la lista es el tomate con forma de pimiento, en realidad es un tomate de los que denominamos de pera pero con una forma más alargada similar a la del pimiento italiano. Un fruto de sabor inigualable que suele ser el rey de las catas, ya que sobresale entre los demás por su sabor poco ácido y muy dulce. ¡Toda una delícia!

 

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Hacia finales de mes, también podemos plantar otro tipo de cultivos en esta época, como por ejemplo la amplia gama de la familia de las cucurbitáceas. Los calabacines por ejemplo, necesitarán también que los sembremos primero en semilleros, pero si empezamos en abril podremos hacer otras dos plantaciones más, una en junio y otra en agosto. Dejaremos entre mata y mata unos 90-100cm.

 

Otras cucurbitáceas como el pepino, la calabaza, el melón o la sandía, se sembrarán directamente en el caballón. El marco de plantación dependerá de la variedad a utilizar. Con el pepino, que puede ser rastrero o de parra, también podemos hacer tres plantaciones como con el calabacín.

 

De las calabazas se suele decir "En jueves santo mis calabazas planto, pero la vieja que lo sabía ya nacidas las tenía", así que hay que aplicarse el cuento y empezar a plantarlas este mes también. Sólo una recomendación, si queréis guardaros semillas hay que procurar no mezclar variedades en la misma zona, ya que tienen tendencia a hibridarse. Al menos hay que dejar una distancia de 100 m entre ellas para evitarlo. Y por último también podemos plantar melones y sandías, estos frutos que tanto asociamos al verano y que van a necesitar bastante terreno, ya que las plantas ocupan mucho espacio.

 

¿Con qué problemas podremos encontrarnos?

La lluvia, la humedad y la subida de las temperaturas traerán consigo una gran cantidad de insectos y enfermedades, así que hay que estar preparados. Hay que vigilar los ataques de pulgón, sobre todo en brotes tiernos. Para evitarlo podemos tratarlos con jabón potásico, que diluiremos en agua y pulverizaremos directamente. Un remedio muy frecuente en agricultura biológica ya que no presenta toxicidad para el ser humano.

 

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Otro visitante habitual será la araña roja, que hace que las hojas se vuelvan amarillas y alicaídas. Para prevenirla podemos utilizar azufre en polvo, que aunque no la mata si le molesta mucho. Si la planta estuviera muy afectada lo mejor es eliminarla directamente. Si lo que observamos en las hojas y frutos de nuestros cultivos son agujeros, es posible que hayan sido atacados por las orugas. Lo mejor es quitar las que veamos a simple vista (buscar bien por el envés de las hojas y en la base de la planta) y además tratar con Bacillus thuringiensis.

 

Por otra parte, si son manchas lo que detectamos en las hojas, lo más probable es que se trate de hongos. Si son oscuras podría ser mildiu, por el contrario si son blanquecinas y las hojas están deterioradas, podría ser oidio. Para luchar contra este tipo de hongos lo mejor son los tratamientos con cobre.

 

Otros síntomas que podemos apreciar son plantas con un aspecto amarillento, hojas arrugadas y falta de crecimiento. Lo más seguro es que estén afectadas por algún tipo de virosis así que también aconsejamos eliminar estas plantas antes de que propaguen la enfermedad.

Carmen Latorre

Jardinera del Botánico de la Universidad de Valencia

Encargada de la huerta y las plantas útiles

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