Espirulina, ¿una alga mágica?

Ya nadie cuestiona el alto poder de las algas. Su uso se remonta a hace miles de años, tanto en el campo de la alimentación como en el de la medicina y en los últimos años, en el de las bioenergías. Pero de las más de 45.000 especies existentes hay una que parece tener una magia especial, el alga espirulina.


Las algas constituyen un tercio de la biomasa vegetal del planeta y son las principales responsables de generar materia orgánica, así que su valor ecológico es muy alto. Esta capacidad de poder crear materia orgánica gracias a un proceso conocido como quimiosíntesi es lo que ha hecho que muchos científicos les presten atención para darles usos novedosos como las bioenergías. Incluso existen investigaciones que afirman podríamos iluminar una ciudad gracias a la acción de las algas

 

Espirulina_marina

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Por norma general la mayoría de las algas poseen un importante contenido de vitamina B1 (tiamina), C y B12, un compuesto que resulta esencial para el desarrollo de las funciones neuromotoras. Algunas de ellas, debido a su gran concentración en clorofila como por ejemplo, la espirulina y el alga azul klamath, activan las enzimas del cuerpo que intervienen en la asimilación de nutrientes y ayudan a purificar la sangre y a formar hemoglobina.

 

espirulina_klamath

Klamath

Espirulina_Porphyra_yezoensis_nori

espirulina_nori

Porphyra yezoensis. Conocida como alga nori

 

Además de su intenso color turquesa, una mezcla producida por la clorofila, responsable del color verde y la ficocianina, que otorga tonalidades azules y su forma espiral. La espirulina es una de las algas con un valor proteico más alto. También contiene mucha vitamina B12, fundamental en la síntesis del ADN, para la reproducción de los glóbulos rojos y para la formación de células de las paredes del estómago. Esta riqueza es la que ha hecho que, a pesar de ser una alga usada ya por las civilizaciones precolombinas, se haya convertido en objeto de investigación en los últimos treinta años.

 

Espirulina para despertar nuestro sistema inmunológico

Otras están incluidas en nuestra alimentación por sus ricos nutrientes como el alga dulse, que tiene veinte veces más potasio que el plátano y la hiyiki, de color azul oscuro, que contiene hasta diez veces más calcio que la leche. También es muy conocido el nori, de color marrón, que sería un perfecto sustituto de la carne por su valor proteico y en vitamina A. El agar transparente es muy rico en fósforo y se puede comer crudo, sobre todo en ensaladas. Las algas más oscuras como el kombu y el wakame tienen una especial facilidad para eliminar elementos tóxicos para nuestro organismo como el mercurio, el plomo o las purinas.

 

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Spirulina maxima

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A finales de los años ochenta, un estudio científico concluyó los efectos positivos de la espirulina para combatir el SIDA. Según investigaciones del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, realizadas y publicadas en 1989, algunos agentes químicos de las algas verde-azules se muestran notablemente activos contra el VIH. Por un lado, la espirulina fortalece el sistema inmunitario y favorece la creación de glóbulos rojos y protege al paciente contra las infecciones. Por otro lado, la espirulina también se usa como tratamiento en pacientes con algún tipo de problema intestinal para ser altamente digerible y para contribuir, gracias a su riqueza en clorofila, a desintoxicar el colon facilitando la mejora de la flora intestinal y a la absorción de nutrientes. Este último uso de la espirulina serviría para combatir el síndrome de mala absorción y la desnutrición tan frecuentes en los pacientes con SIDA.

 

También algunos estudios para luchar contra el cáncer han citado la espirulina como fuente de investigación. Está demostrado que el consumo regular de carotenoides y betacarotenos puede disminuir el riesgo de contraer cáncer de colon, esófago, útero o vejiga. En este sentido, una investigación realizada en la Universidad de Nueva York descubrió que el consumo diario de zanahoria disminuía hasta un 50% el riesgo de sufrir tumores malignos. La espirulina contiene diez veces más betacaroteno que la zanahoria y proporciona una gama amplia de carotenoides. Además, la absorción de los carotenoides se optimiza por la presencia de grasa en el tubo digestivo, de forma que la aportación de ácidos grasos de la espirulina mejora el aprovechamiento de los carotenoides de esta alga.

 

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Respecto a la lucha contra las dolencias renales, un estudio realizado en Japón realizó experimentos en roedores que demostraban que la espirulina reducía la nefrotoxicitat del mercurio. El estudio comparó los resultados de la espirulina con los de tres medicamentos de uso común: aminofenol (analgésico), gentamicina (antibiótico) y cis-dicloro-diamino-platino (anti canceroso). Al alimentar a las ratas de forma controlada con un 30% de espirulina se obtuvieron resultados espectaculares y la reducción de elementos tóxicos (mercurio y nitrógeno) en un 200% y un 157% respectivamente. Los resultados fueron similares a los de administrar los tres medicamentos mencionados anteriormente a la vez. También en Japón se realizó otro estudio que profundizaba en las propiedades de la ficocianina, un pigmento vegetal que se encuentra en las algas verde-azules. En ratones con cáncer de hígado, se comprobó que la espirulina aumentaba su supervivencia en un 25%.

 

Por otro lado, el alta cantidad de clorofila de la espirulina nos ayuda a mejorar las funciones del cerebro puesto que la ficocianina tiene la propiedad de atravesar la barrera hematoencefàlica actuando como un poderoso antioxidante en el cerebro que junto a la enzima superòxid dismutasa, también presente en la espirulina, protege a las neuronas de posibles daños ocasionados por los radicales libres. En este sentido existe mucha esperanza en la ficocianina para mejorar los síntomas en pacientes que sufren de Alzheimer y Parkinson.

 

¿Qué tiene de especial la espirulina?

Aunque no se sabe con certeza, es posible que el secreto de la espirulina esté en su pared celular, de una naturaleza particular y compuesta totalmente por mucopolisacàridos (MPS), es decir, por azúcares complejos entrelazados con aminoácidos, azúcares simples y proteínas. Estos mucopolisacàridos son 100% digeribles a diferencia de la pared celular de las plantas y también ayuda a fortalecer los tejidos del cuerpo haciéndolos mes elásticos y resistentes. Los mucopolisacàridos son usados clínicamente para reforzar los tejidos del corazón, bajar el nivel de grasa en la sangre y así proteger y fortalecer el sistema vascular.

 

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A grandes rasgos la espirulina es una microalga el nombre de la cual deriva del latín, de la palabra espiral, que hace referencia a su configuración física. Vive fundamentalmente en aguas estancadas y sulfurosas. Se desarrolla en ambientes con elevada concentración salina, bicarbonatados, con pH elevado y temperaturas de 25 a 35 grados con buena disponibilidad de luz. Los mayores lagos poblados por espirulina se encuentran en América Central (México), en África Central, alrededor del Lago Chad y en África Oriental. La espirulina fue aislada por primera vez por el botánico francés Pierre Jean François Turpin en el 1827.

 

En la actualidad existen varias formas de cultivar esta microalga desde explotaciones seminaturals en lagos o estanques hasta avanzados sistemas de tubos, bioespirales o foto-bioreactores. La mayoría de las explotaciones comerciales de espirulina se han diseñado a partir de cero y el método más difundido es lo del cultivo en estanques artificiales poco profundos (entre 15 y 50 centímetros) con dos canales de ida y vuelta. Las instalaciones más complejas se sitúan en una especie de invernaderos para mantener la temperatura ideal de cultivo.

 

Más info: http://www.intechopen.com/download/get/type/pdfs/id/28916

Revista Espores. La veu del Botànic

Redacción de Espores, la veu del Botànic

Revista de divulgación científica del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia

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